¿Qué son los correbous?

En Cataluña definimos con el nombre genérico de «correbous» a las diferentes modalidades tradicionales de tauromaquia menor, es decir: las celebraciones populares en las que participan toros, bueyes y vaquillas. Aunque la finalidad de estas “fiestas” no sea la muerte de los bóvidos, igualmente causan innumerables sufrimientos a los animales, dado que son sometidos a diversos tormentos como el transporte, acorralamiento, golpes, agotamiento, fuego, miedo, etc…

La perpetuación de estas tradiciones conlleva una gran injusticia para los animales.

A pesar de la abolición de las corridas de toros en Cataluña en el año 2.010 y la abolición de algunos correbous en diferentes municipios, la Ley 34/2010 de 1 de octubre permite y regula las fiestas populares tradicionales con toros. El artículo 6.1 del Decreto Legislativo 2/2008, de 15 de abril, por el que se aprobó el texto refundido de la Ley de protección de los animales, prohíbe el uso de animales en peleas y espectáculos -o en otras actividades- si pueden ocasionarles sufrimiento o pueden ser objeto de burlas o tratamientos antinaturales, sin embargo si pueden herir la sensibilidad de las personas que los contemplan. No obstante, el artículo 6.2 del presente Decreto Legislativo 2/2008 excluye de esta prohibición las fiestas con toros sin muerte del animal (correbous) en las fechas y localidades donde tradicionalmente se celebran. Por lo tanto, creemos que es hora de poner fin esta excepción y incongruencia legislativa.

En Cataluña se celebran correbous en varias localidades de todo el territorio. Históricamente, la primera referencia escrita de un correbou se sitúa a la villa de Cardona (El Bages) y data del siglo XV. Hoy día, aunque la mayoría de correbous se concentran a unas decenas de municipios de las Tierras del Ebro, -sobre todo en las comarcas del Baix Ebre y el Montsià-, también hay correbous en la Cataluña central (Cardona y Santpedor), en el Camp de Tarragona (El Morell y Mont-roig) y en las comarcas de Girona (Vidreres). Sin embargo, algunos municipios como Roses, Badalona, Torroella de Montgrí, Olot o Vilanova y la Geltrú han eliminado estas prácticas a pesar de contar con una larga tradición.

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